Empecé a trabajar a los 15
Trabajaba y estudiaba al mismo tiempo. Así aprendí que una puede con más de lo que cree, y también, sin darme cuenta, que vales por lo que resuelves. Trabajé en una empresa de gobierno y después coordiné la agenda de un directivo con ocho gerentes en una empresa industrial. Ahí aprendí algo que uso en cada sesión: una decisión sin seguimiento no se convierte en resultado.
"Jugar a ser ama de casa"
Entre 1984 y 1988 nacieron mis tres hijos. Con humor le llamaba a esa etapa jugar a ser ama de casa: cada día traía algo nuevo, no todo me gustaba y también había recompensas. Acompañarlos me enseñó la lección más importante de mi vida profesional: cada persona tiene sus tiempos, y respetarlos no significa limitar sus posibilidades.
Sí, vendí helados (y también quebré)
Mi esposo y yo empezamos desde cero una distribuidora de helados en Guadalajara. Yo llevaba la contabilidad, la logística, el personal y una heladería. Un día perdimos la exclusiva, se canceló el financiamiento y tuvimos que declararnos en quiebra. Me quedó una lección que repito a toda mujer que emprende: no pongas todos los huevos en una canasta.
Las mujeres que me marcaron
Entré a una empresa de venta directa casi por casualidad y una amiga me pidió hacerme cargo de su grupo "solo por un tiempo". Ese tiempo duró más de diez años. Llegué a dirigir un equipo de sesenta mujeres y conocí India, Canadá, Estados Unidos, África y Europa. Lo que me marcó fue ver a mujeres que empezaban sin experiencia descubrir de lo que eran capaces. Ahí entendí mi vocación: acompañar mujeres.
El día que me elegí
Alrededor de 2005 todo se movió al mismo tiempo, y entendí que, sosteniéndolo todo, me estaba quedando fuera de mi propia vida. Salí de mi casa con mis documentos y algo de ropa. Aprendí que acompañar a alguien no te obliga a quedarte en una situación que te borra.
Volver a empezar, literalmente
Decidí estudiar Psicología. A los dos años, la primera escuela me informó que nunca obtuvo validez oficial. Volví a empezar y terminé la licenciatura completa. Después vinieron la Maestría en Terapia Familiar, el servicio social en un Centro de Integración Juvenil y, desde 2011, acompañar a mujeres.
Y luego, me tocó mirarme
El 9 de diciembre de 2021 publiqué mi primer post oficial en Instagram. Después cambié mi mensaje muchas veces, cambié mi imagen, tomé varios programas y construí 24 productos digitales que no salían a la luz. Un día leí, con mi propia letra: "Necesito que todo esté perfecto antes de avanzar". La psicóloga que acompañaba a otras también estaba posponiendo lo suyo.
Lo que por fin entendí
La evidencia decía que estaba preparada, pero yo seguía mirando lo que me faltaba. No necesitaba hacer más: necesitaba mirarme y hacerlo diferente. La acción mueve la vida. Por eso creé el Método Brillo™, y por eso hoy abro 14 lugares Fundadoras.